Los jugadores más mayorcitos tal vez recuerden, en la distante época del Nintendo, un vídeojuego sobre un agente secreto, mezcla de James Bond y Rambo, que debía escabullirse en una base aislada y fuertemente armada para detener a un ex militar genocida y a su enorme máquina bípeda de destrucción, Metal Gear. La historia de Snake ha avanzado bastante desde esos tiempos, siendo prácticamente reinventada para el Playstation con Metal Gear Solid, título que se convirtió en éxito rotundo gracias a que impuso los standards para juegos de espionaje, sin mencionar una historia épica que fácilmente podía ser comparada con un film de alto presupuesto. La aventura sería un viaje de dudas y redención para este agente conocido con el nombre código de Solid Snake, cuyo tour por un mundo lleno de guerra e intereses personales lo llevaría a descubrir no solo una conspiración para dominar al planeta, sino los mismos fundamentos del ser humano.
Con Metal Gear Solid 4, la visión del director Hideo Kojima alcanza una magnífica conclusión. Este título reune todos los mejores aspectos de la franquicia y los hace converger en una aventura que no será fácilmente olvidada.
Súper espía
El corazón de MGS4 sigue siendo el espionaje, pero esta vez la misión de Solid Snake (quién ha envejecido prematuramente por razones explicadas en juegos anteriores) lo llevará a recorrer el mundo entero en busca de su archienemigo Liquid Ocelot. Para esto, tanto el combate mano a mano como el armado han sido mejorados: ahora es mucho más fácil y gratificante desabilitar a los soldados enemigos, así como apuntar de manera más precisa. El juego cuenta con una gran variedad de armas que pueden ser modificadas a gusto personal, con extras que van desde mira láser hasta silenciadores.
Escabullirse sin ser detectado será a menudo la opción más inteligente frente a la gran cantidad de oposición con una inteligencia artificial avanzada. Por suerte Snake está equipado con un traje de OctoCamuflaje, capaz de alterar sus colores automáticamente pare mimetizarse con el entorno como un camaleón. Esta vez el viejo soldado también puede utilizar un pequeño robot, el Metal Gear MK.II, para inspeccionar el area desde un sitio seguro. Por último, el Solid Eye es un dispositivo parecido a un parche ocular con radar incorporado que puede alternar entre visión nocturna y vista de primera persona.
Ejércitos mercenarios
Los enemigos de Snake son muchos y están mejor entrenados que nunca. Uno de los aspectos emocionantes de MGS4 es que ninguna opción es absolutamente a prueba de errores. Esconderte en un barril podría no ser la mejor idea, un soldado podría mirarlo sospechosamente, patearlo algunas veces y finalmente llenarlo de balas si algo le pareció extraño. Igualmente, durante los tiroteos los mercenarios flanquean, se cubren y lanzan granadas con mucha precisión. Las máquinas titulares del juego, los Metal Gears, son escalofriantemente poderosos y vienen en varias formas y tamaños, sin mencionar el escuadrón personal de Liquid Ocelot, formado por soldados femeninas vestidas en trajes robóticos que causarán más de una impactante secuencia. Ciertos momentos como una persecución en motocicleta, son lo más cercano que existe a la emoción que sentirías viendo una película; de hecho van un paso más allá, haciéndote sentir el protagonista.
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